Hay discos que llegan para empezar una historia.
Y hay otros que llegan cuando una historia está a punto de terminar.
Tot s’acaba, de La Fúmiga, pertenece a esa segunda categoría.
Publicado en 2026, el disco tiene algo especialmente simbólico: es el primer y único vinilo de La Fúmiga. Un objeto físico que aparece justo cuando la banda valenciana se prepara para despedirse de los escenarios después de más de una década de trayectoria.
Y quizá por eso tiene sentido que este disco no sea simplemente una colección de canciones nuevas.
Es más bien una cápsula del tiempo.
Una forma de guardar lo que ha sido La Fúmiga.
Y, para mí, también guarda el recuerdo de una noche muy concreta: el concierto que pude vivir en Elda, mi ciudad, durante su gira de despedida.
De una xaranga de amigos a una de las bandas valencianas de referencia
La historia de La Fúmiga comienza en Alzira en 2012.
El grupo nació de un grupo de amigos vinculados a la banda de música de la localidad. Al principio funcionaban como una xaranga y se dedicaban principalmente a versionar canciones de grupos valencianos.
Pero ocurrió algo que acabaría cambiándolo todo.
Empezaron a componer sus propias canciones.
Una de ellas fue “Karrasketon”, una pieza que comenzó a circular entre otras xarangas y que ayudó a demostrar que aquello podía ser mucho más que un grupo de músicos tocando versiones por las calles.
Su formación también marcaba la diferencia.
Vientos, percusión, instrumentos propios de las bandas de calle y una mezcla de influencias que podía viajar del ska al pop, pasando por los ritmos balcánicos, el rock, la música mediterránea, los sonidos latinos y, posteriormente, la electrónica.
La Fúmiga convirtió esa mezcla en una identidad propia.
Y lo hizo sin renunciar a algo fundamental: la sensación de que sus canciones estaban hechas para ser compartidas.
Espremedors: el principio de todo
En 2019 llegó Espremedors, su primer álbum.
El disco contenía algunas de las canciones que terminarían convirtiéndose en imprescindibles dentro de su repertorio, entre ellas “Mediterrània”, “Espremedors”, “La ferida”, “Primera conjugació” o “Monstres i gegants”.
También comenzaron a aparecer algunas de las colaboraciones que terminarían siendo una de las señas de identidad de La Fúmiga.
Suu, JazzWoman, Pupil·les, El Diluvi, VaDeBo o Zoo son algunos de los nombres que aparecen vinculados a esta primera etapa.
Y el reconocimiento no tardó en llegar.
Espremedors consiguió el Premi Carles Santos del público y el Premi Ovidi al mejor álbum de mestizaje.
La Fúmiga había dejado de ser aquella xaranga de Alzira.
Ahora había una banda.
Y cada vez había más gente escuchándola.
Una pandemia en medio del camino
En 2020 llegó Pròxima parada.
Un EP publicado en un momento especialmente extraño para cualquier grupo de música en directo.
La pandemia había cerrado salas, cancelado conciertos y cambiado por completo la relación entre los músicos y su público.
Pero La Fúmiga aprovechó aquel periodo para seguir creando.
Y después llegó Fotosíntesi, en 2021.
Aquí la banda comenzó a ampliar todavía más su paleta sonora.
Seguían estando los metales y la energía festiva que habían definido su sonido, pero aparecían también influencias del indie, el pop, el reguetón o la música disco.
Canciones como “Ja no fa mal”, “Hora blava”, “Llavors”, “Her” o la propia “Fotosíntesi” mostraban a una banda que ya no quería quedarse únicamente en aquello que sabía que funcionaba.
La fórmula podía evolucionar.
Tot està per fer
En 2024 llegó Tot està per fer.
Y el título parecía resumir perfectamente el momento que estaba viviendo el grupo.
Lejos de mirar atrás, La Fúmiga seguía experimentando.
El disco incorporó más electrónica y nuevas colaboraciones, con nombres como The Tyets, Ginestà, Naina y Figa Flawas.
Canciones como “Covards”, “Ja dormiré”, “Koales”, “Tornar”, “Rècord mundial” o “Tot està per fer” ampliaron todavía más el universo de la banda.
Y llegó un reconocimiento especialmente significativo.
En los Premis Ovidi de 2024, Tot està per fer apareció entre los nominados a Mejor Disco de Pop y también a Mejores Arreglos y/o Producción.
La banda ya había conseguido algo que no es sencillo: hacer que una formación nacida de la cultura de banda valenciana conectara con públicos mucho más amplios.
Y entonces llegó el final
En octubre de 2025 La Fúmiga anunció que 2026 sería su último año.
No era un parón.
No era un “hasta luego”.
Era una despedida.
La banda decidió cerrar su historia con la gira “L’Últim Abraç”.
Y hay algo especialmente interesante en la manera en que decidieron hacerlo.
Según explicó Àrtur Martínez, la decisión de terminar se había tomado años antes. La idea era cerrar la etapa antes de llegar a quemarla, independientemente de que el grupo estuviera atravesando un momento de éxito.
No querían esperar a que La Fúmiga dejara de ser La Fúmiga.
Querían despedirse siendo todavía ellos.

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Tot s’acaba: un último disco en vinilo
Y en medio de esta despedida apareció Tot s’acaba.
Publicado por Halley Records el 24 de abril de 2026, es un LP de 12 pulgadas y, como ellos mismos lo presentan, el primer y único vinilo de La Fúmiga.
Y aquí está una de las cosas que más me gustan del proyecto.
No estamos ante un disco convencional de despedida.
El álbum funciona como un recorrido por diferentes momentos de la historia de la banda.
Hay canciones conocidas, colaboraciones, nuevas versiones y canciones que hasta ahora no habían tenido edición física.
Es decir: La Fúmiga ha decidido despedirse dejando detrás un objeto.
Algo que puedes coger.
Mirar.
Poner en un plato.
Y escuchar.
Exactamente lo que defendemos en Las Cosas Retro.
El tracklist de Tot s’acaba
El disco está dividido en dos caras y contiene once canciones.
Cara A
01. Gràcies per tant
02. La gent de la Mediterrània
03. La penúltima
04. Covards — con The Tyets
05. Cançons d’amor — con Els Catarres
06. Ja no fa mal — con Samantha
Cara B
07. Ja dormiré — con Figa Flawas
08. Espremedors 2026
09. Rebobinar
10. Havia de passar — con The Tyets
11. Llavors (Versió simfònica) — con Jonatan Penalba
Solo hay que mirar los títulos para darse cuenta de que el disco está construido como una despedida.
“Gràcies per tant”.
“La penúltima”.
“Rebobinar”.
“Havia de passar”.
“Llavors”.
Hasta el propio título parece una conclusión inevitable:
Tot s’acaba.
La canción que reunió a medio mundo
Pero hay una canción que merece un capítulo aparte.
“La gent de la Mediterrània”.
La Fúmiga recuperó aquí uno de sus grandes himnos, “Mediterrània”, y lo convirtió en algo mucho más grande.
Para esta nueva versión reunieron a más de cincuenta artistas.
Figa Flawas, The Tyets, Els Catarres, Els Amics de les Arts, Auxili, La Gossa Sorda, Aspencat, El Diluvi, Miki Núñez, Samantha, La Casa Azul, La Pegatina, Doctor Prats, Arde Bogotá, Pep Gimeno “Botifarra”, Suu, Sandra Monfort, Ginestà y muchísimos más.
No es simplemente una colaboración gigantesca.
Es una especie de fotografía colectiva de una escena musical.
La canción deja de pertenecer únicamente a La Fúmiga.
Se convierte en una celebración de la música, de la lengua, de las raíces y de toda una comunidad de artistas.
Y resulta difícil imaginar una mejor manera de despedirse.
El último abrazo en Elda
Y aquí es donde este disco deja de ser solamente un disco para mí.
El 5 de septiembre de 2026 estuve en el concierto de La Fúmiga en Elda.
Y todavía me cuesta explicar exactamente qué se sentía allí.
Porque no era simplemente otro concierto.
Todo el mundo sabía que estábamos viviendo algo que no volvería a repetirse.
La Fúmiga estaba despidiéndose y, de alguna manera, el público también estaba despidiéndose de una parte de su propia historia.
Y para mí había algo todavía más especial.
El concierto era en Elda, mi ciudad.
Después de tantos años siguiendo a La Fúmiga y escuchando sus canciones, poder vivir uno de sus últimos conciertos prácticamente en casa fue un auténtico privilegio.
De hecho, creo que esa circunstancia hizo que lo viviera de una manera diferente.
No tuve que viajar kilómetros para buscar ese último recuerdo.
El último abrazo vino hasta mi ciudad.
Y vaya abrazo.
Fue una noche llena de alegría, pero también de emoción.
Había gente cantando, saltando y bailando como en cualquier concierto de La Fúmiga, pero debajo de todo eso estaba constantemente presente la sensación de que aquello se estaba acabando.
Cada canción parecía tener un significado diferente.
Canciones que quizá habíamos escuchado decenas de veces de repente sonaban como una despedida.
Y hubo un momento que resume perfectamente lo que fue aquella noche: La Fúmiga bajando del escenario y mezclándose con el público.
Durante unos minutos desapareció esa distancia que normalmente existe entre una banda y las personas que han ido a verla.
Ya no había escenario por un lado y público por otro.
Estábamos todos juntos.
Y creo que eso representa bastante bien lo que ha sido La Fúmiga durante estos años.
Una banda que siempre ha entendido la música como algo colectivo.
Como algo que ocurre entre las personas.
No solamente delante de ellas.
La prensa local describió el concierto como una noche especialmente emotiva y destacó precisamente ese contacto directo de la banda con el público.
Pero hay cosas que ninguna crónica puede explicar del todo.
La sensación de estar allí.
Mirar alrededor y pensar que probablemente no volverás a ver a La Fúmiga tocando de esa manera.
Escuchar a miles de personas cantar las mismas canciones.
Y saber que, dentro de unos años, cuando vuelva a escuchar alguna de ellas, probablemente regresaré mentalmente a aquella noche.
Por eso Tot s’acaba tiene para mí un significado especial.
Cuando compré este vinilo ya no era solamente el último disco de La Fúmiga.
Era también el recuerdo físico de aquella noche en Elda.
Ahora puedo tenerlo en una estantería y saber que dentro de muchos años seguirá allí.
Y quizá eso sea precisamente lo bonito de la música en físico.
Un archivo digital puede guardar una canción.
Pero un disco puede guardar un momento de tu vida.
Y este guarda uno muy concreto.
Una noche de septiembre.
Elda.
La Fúmiga.
Su último abrazo.
Y miles de personas cantando juntas.
El disco que queda cuando todo termina
Hay algo curioso en los formatos físicos.
Cuando escuchamos música en streaming, una canción puede estar ahí y desaparecer de nuestra memoria unos segundos después.
Pero un vinilo ocupa espacio.
Tiene una portada.
Tiene peso.
Tiene una textura.
Lo sacas de una estantería y recuerdas por qué lo compraste.
Y eso hace que Tot s’acaba tenga todavía más sentido.
Porque La Fúmiga se acaba como banda.
Pero este disco queda.
Queda “Mediterrània”.
Queda “Havia de passar”.
Queda “Espremedors”.
Queda “Ja dormiré”.
Queda “Llavors”.
Y queda aquella nueva versión de “La gent de la Mediterrània”, con más de cincuenta voces convirtiendo una canción de La Fúmiga en algo colectivo.
Quizá esa sea la mejor manera de despedirse.
No intentando detener el tiempo.
Sino dejando algo para que podamos volver a él.
Todo se acaba
La Fúmiga empezó en 2012 como un grupo de amigos de Alzira que quería tocar música.
Catorce años después, se despide convertida en una de las bandas más reconocibles de la música valenciana contemporánea.
Ha pasado de las calles y las xarangas a los grandes escenarios.
De versionar canciones a crear himnos.
De tocar para los amigos a reunir a miles de personas.
Y ahora deja un último objeto físico.
Un vinilo.
Tot s’acaba.
Y quizá por eso el título no me parece triste.
Porque sí.
Todo se acaba.
Los grupos.
Los conciertos.
Las giras.
Las noches que pensamos que no van a terminar.
Pero las canciones tienen una extraña capacidad para quedarse.
Y mientras haya alguien que ponga este disco sobre un plato, vuelva a escuchar sus canciones y recuerde dónde estaba cuando las escuchó por primera vez…
La Fúmiga seguirá sonando.
Fuentes
- RTVE — Historia y trayectoria de La Fúmiga, desde sus comienzos en Alzira hasta su evolución musical. RTVE — La Fúmiga
- Halley Records — Información y edición física de Tot s’acaba. Halley Records — Tot s’acaba
- 3Cat — Información sobre “La gent de la Mediterrània” y sus más de 50 colaboraciones. 3Cat — La gent de la Mediterrània
- Ayuntamiento de Elda — Programación del concierto de La Fúmiga en Elda dentro de L’Últim Abraç. Ayuntamiento de Elda
- Valle de Elda — Crónica del concierto de La Fúmiga en Elda. Valle de Elda — La Fúmiga en Elda
- La Veu — Entrevista sobre la despedida de La Fúmiga y la gira L’Últim Abraç. La Veu — La Fúmiga