Tesla ha presentado la nueva generación de su deportivo eléctrico con tecnología desarrollada junto a SpaceX, propulsores capaces de elevar el vehículo y una aceleración anunciada inferior a un segundo. Pero, después de tantos retrasos, la gran pregunta no es qué puede hacer el prototipo, sino cuándo llegará a producción y qué parte de esta tecnología podremos utilizar realmente en carretera.
En los años 80 y 90 crecimos imaginando que el futuro estaría lleno de coches voladores. Los veíamos en películas como Regreso al futuro II, en series de ciencia ficción y en videojuegos que nos transportaban a ciudades futuristas donde los coches ya no necesitaban tocar el asfalto.
Han pasado décadas desde entonces y, aunque seguimos conduciendo prácticamente por las mismas carreteras, de vez en cuando aparece alguien dispuesto a recordarnos aquella promesa.
El nuevo Tesla Roadster quiere recuperar precisamente esa fascinación: un deportivo eléctrico que, gracias a la tecnología de SpaceX, promete hacer algo que durante años perteneció exclusivamente a nuestra imaginación. La diferencia es que ahora ya no hablamos de una película de los 80, sino de un prototipo real.
La pregunta es si estamos ante el principio de aquel futuro que nos prometieron o ante otra demostración espectacular que tardaremos años en ver convertida en realidad.
Hay presentaciones de coches que sirven para anunciar un nuevo modelo y otras que parecen sacadas de una película de ciencia ficción. La del nuevo Tesla Roadster pertenece, sin duda, a la segunda categoría.
El 15 de octubre de 2026, Tesla mostró finalmente la nueva generación de su deportivo eléctrico en las instalaciones de pruebas de SpaceX en McGregor, Texas. La demostración incluyó un vehículo capaz de recorrer una estructura curva boca abajo, girar en el aire y aterrizar utilizando propulsores desarrollados con tecnología aeroespacial.
El espectáculo fue considerable. Sin embargo, esta historia tiene un detalle que no conviene olvidar: Tesla presentó el primer prototipo de esta segunda generación en noviembre de 2017 y prometió que comenzaría a entregarlo en 2020.
Estamos en octubre de 2026 y todavía no hay coches de esta generación en manos de sus clientes. La nueva fecha anunciada para iniciar la producción es 2028.
Por eso, el Roadster es mucho más que un deportivo eléctrico espectacular. Es también una historia sobre las promesas tecnológicas, los límites de la ingeniería y la diferencia entre presentar algo extraordinario y conseguir fabricarlo en serie.
Una presentación de ciencia ficción: así es el nuevo Tesla Roadster
La presentación tuvo lugar en las instalaciones de pruebas de cohetes de SpaceX, una ubicación que encaja perfectamente con el mensaje que Tesla quería transmitir.
El vehículo mostrado es un deportivo eléctrico biplaza con un diseño renovado, líneas angulosas y una estética que recuerda al lenguaje visual de los últimos modelos de la marca. Pero la verdadera protagonista no fue la carrocería, sino la tecnología que se encuentra bajo ella.
Durante la demostración, el Roadster ascendió por una estructura curva gracias a un sistema de succión que le permitió mantenerse adherido a la superficie incluso cuando circulaba boca abajo. Posteriormente, utilizó propulsores para elevarse, realizar una maniobra aérea y regresar al suelo.
La escena parecía más propia de un videojuego que de una presentación automovilística.
Según la información publicada por Reuters y TechCrunch, el vehículo utiliza propulsores de gas frío desarrollados en colaboración con SpaceX. El responsable de ingeniería de vehículos de Tesla, Lars Moravy, explicó que el sistema mostrado empleaba diez propulsores conectados a unos depósitos con aproximadamente 600 litros de aire comprimido.
La demostración también incluyó saltos sobre otros vehículos de Tesla.
Ahora bien, conviene distinguir entre lo que vimos y lo que todavía no sabemos. La presentación demuestra que Tesla ha desarrollado un sistema capaz de realizar maniobras extraordinarias en condiciones controladas. No demuestra, por sí sola, que esas capacidades estén listas para incorporarse a un coche comercial que podamos utilizar diariamente.
Fuentes:
- Reuters: Tesla presenta el nuevo Roadster con propulsores de SpaceX
- TechCrunch: el nuevo Roadster de Tesla y sus propulsores
Las prestaciones anunciadas: cifras espectaculares, pero con matices
Uno de los datos que más titulares ha generado es su aceleración. Durante el evento se comunicó que el Roadster podría pasar de 0 a 60 millas por hora en menos de un segundo, una velocidad equivalente a unos 97 km/h.
Tesla también ha comunicado una velocidad máxima superior a los 370 km/h y una autonomía de más de 300 millas, aproximadamente 483 kilómetros.
Son cifras extraordinarias, especialmente si tenemos en cuenta que hablamos de un vehículo eléctrico. Sin embargo, hay que recordar que son prestaciones anunciadas por el fabricante y que todavía debemos conocer las condiciones exactas de las pruebas y las especificaciones definitivas del modelo de producción.
Estas son las principales cifras que se han comunicado tras la presentación:
| Característica | Dato anunciado |
|---|---|
| Configuración | Deportivo eléctrico biplaza en las versiones Performance y Thrust |
| Aceleración | Menos de 1 segundo de 0 a 60 mph, según la configuración anunciada |
| Velocidad máxima | Más de 370 km/h |
| Autonomía | Más de 480 km |
| Propulsión adicional | Propulsores de gas frío |
| Capacidad de vuelo o elevación | Demostrada en maniobras controladas; su aplicación práctica está por aclarar |
| Inicio de producción previsto | 2028 |
Las prestaciones varían según la versión y no deben interpretarse como una ficha técnica definitiva común a todas ellas.
Tres versiones con planteamientos diferentes
La información publicada tras el evento describe tres configuraciones:
Roadster Performance. Es la versión presentada como preparada para carretera, con dos plazas y sistemas aerodinámicos activos. Tesla también habla de un sistema de succión destinado a mejorar el rendimiento.
Roadster Thrust. Añade propulsores traseros de gas frío y se plantea como una configuración más extrema, orientada al rendimiento. La aceleración anunciada es inferior a 0,9 segundos de 0 a 60 mph.
Roadster Rocket. Es la variante más radical, disponible por invitación según la información publicada. Se describe como un vehículo monoplaza con diez propulsores y un sistema de vuelo completo.
La existencia de estas tres configuraciones abre una cuestión importante: no todas las prestaciones espectaculares mostradas deben atribuirse automáticamente a la versión que se podrá conducir por carretera.
Fuente: Carwow: presentación, versiones y características del Tesla Roadster.
¿Cuánto cuesta el nuevo Tesla Roadster?
Esta es una de las preguntas más importantes y también una de las que requiere mayor precisión.
Tras la presentación, Tesla publicó condiciones de reserva para dos versiones. La Performance requiere un depósito de 50.000 dólares, mientras que la Thrust exige 250.000 dólares. La variante Rocket se ofrece por invitación.
Pero hay una diferencia fundamental entre depositar dinero para reservar un vehículo y conocer su precio final de venta.
Tesla no confirmó durante el evento un precio definitivo de compra para el nuevo Roadster. Por tanto, no podemos afirmar que la versión Performance cueste 50.000 dólares ni que la Thrust cueste 250.000. Esas cantidades corresponden a los depósitos de reserva publicados.
La historia resulta especialmente llamativa porque, en 2017, Tesla anunció un precio base de 200.000 dólares para la segunda generación y una edición Founders Series de 250.000 dólares.
Casi nueve años después, los compradores potenciales siguen esperando el coche.
En septiembre de 2026, Tesla ya había reabierto las reservas antes de la presentación. Según Electrek, el procedimiento para la reserva inicial incluía un pago de 5.000 dólares con tarjeta y una transferencia posterior de 45.000 dólares dentro de los diez días siguientes.
Eso significa que el interés comercial por el coche precede a su llegada efectiva al mercado, algo que invita a examinar con cuidado las condiciones y los plazos.
Para los compradores españoles, además, todavía quedan cuestiones prácticas sin resolver: el precio final en euros, los impuestos aplicables, las condiciones de entrega en Europa y las especificaciones de homologación para nuestro mercado.
Fuentes:
- Electrek: Tesla reabre las reservas del Roadster
- Reuters: presentación, reservas y fecha de producción
De 2020 a 2028: nueve años esperando el mismo coche
Para comprender el escepticismo que rodea al Roadster, hay que volver a noviembre de 2017.
Tesla presentó entonces la segunda generación de su deportivo con cifras que parecían difíciles de creer: 0 a 100 km/h en 2,1 segundos, velocidad máxima superior a 400 km/h y una autonomía anunciada de hasta 1.000 kilómetros.
La fecha de entrega prevista era 2020.
Pero 2020 llegó y el coche no estaba listo. Después llegaron nuevos aplazamientos y el proyecto continuó apareciendo en los planes de la compañía sin convertirse en un producto disponible para sus compradores.
La presentación de octubre de 2026 representa un avance importante: por fin hemos visto una nueva versión en una demostración física. Aun así, ver un prototipo funcionando no equivale a tener una línea de producción preparada.
La fecha comunicada ahora es 2028. Si se cumple, habrán transcurrido aproximadamente once años entre la presentación original de 2017 y el inicio de la producción.
Y hay otra diferencia relevante: las cifras de autonomía de la propuesta original no deben mezclarse con las que se han comunicado para el vehículo actual. La web española de Tesla todavía muestra datos históricos de 1.000 kilómetros de autonomía y 2,1 segundos en el 0–100 km/h, pero esas cifras no constituyen una ficha definitiva de la versión presentada en 2026.
Fuente: Tesla España: página oficial del Roadster.

¿Puede un coche volar de verdad? La diferencia entre una demostración y la carretera
La colaboración con SpaceX es el aspecto más llamativo del nuevo Roadster, pero también el que plantea más interrogantes.
Los propulsores de gas frío expulsan aire comprimido para generar empuje. En principio, esta tecnología permite aplicar fuerzas adicionales al vehículo sin depender exclusivamente de la tracción de las ruedas.
Sin embargo, que un coche pueda elevarse durante una maniobra controlada no significa que pueda convertirse en un vehículo volador práctico.
Para valorar su posible uso real, hay que responder a varias preguntas:
- ¿Cuánto tiempo puede mantenerse elevado y qué altura puede alcanzar?
- ¿Qué autonomía consume el sistema y cuánta energía o aire comprimido necesita?
- ¿Cómo afecta al peso, al espacio disponible y al mantenimiento?
- ¿Qué ocurre si falla un propulsor o se pierde presión durante una maniobra?
- ¿Puede homologarse este sistema para circular por vías públicas?
- ¿Qué restricciones tendría su utilización fuera de una instalación de pruebas?
Por ahora, la demostración no responde a todas estas preguntas.
Además, una tecnología que funciona en una presentación no tiene necesariamente sentido en el uso diario. La seguridad, la fiabilidad, el coste de mantenimiento y la facilidad de uso son tan importantes como el espectáculo.
En España y en el resto de Europa, la homologación de un vehículo exige cumplir requisitos técnicos y de seguridad. No podemos dar por hecho que las maniobras aéreas mostradas vayan a estar permitidas en carretera, aunque la versión Performance se presente como preparada para circular.
La cuestión no es si los ingenieros pueden hacer que el coche se eleve, sino si esa función puede ofrecerse de forma segura, legal y útil.
Mi opinión: el Roadster es fascinante, pero todavía no me creo su calendario
El nuevo Tesla Roadster me parece un proyecto fascinante desde el punto de vista tecnológico. Combina el desarrollo del automóvil eléctrico con una aproximación a la ingeniería aeroespacial que hace unos años habría parecido completamente inverosímil.
También entiendo por qué Tesla quiere construir un coche así. Un deportivo de altas prestaciones sirve como escaparate tecnológico y como símbolo de lo que una marca puede llegar a hacer. No necesita convertirse en un vehículo de grandes ventas para tener valor como demostración de ingeniería.
El problema es que el Roadster lleva demasiado tiempo viviendo de sus promesas.
En 2017 se presentó un prototipo extraordinario y se anunciaron entregas para 2020. Ahora, en 2026, volvemos a contemplar un vehículo espectacular y escuchamos una nueva fecha: 2028.
Esta vez hay una diferencia importante: hemos visto una demostración física de las capacidades que Tesla quiere desarrollar. Eso es más tangible que una simple presentación de diseño. Pero todavía no conocemos todos los detalles técnicos del modelo definitivo ni hemos visto cómo será su proceso de fabricación a escala comercial.
Por eso, mi postura es sencilla: me creo que Tesla está desarrollando una tecnología extraordinaria; no daría todavía por garantizado que el coche llegue a producción en 2028 con todas las prestaciones anunciadas.
Tampoco creo que los propulsores vayan a cambiar nuestra forma de conducir a corto plazo. Si finalmente se comercializa una versión capaz de realizar maniobras aéreas, lo más probable es que esas funciones tengan unas condiciones de utilización muy limitadas y que no formen parte de la experiencia habitual de conducción.
La utilidad real del Roadster estará en su capacidad para ofrecer un deportivo eléctrico rápido, seguro, fiable y fabricable. Todo lo demás será un añadido tecnológico que tendrá que demostrar su valor.
Y, si Tesla consigue llevarlo al mercado, el precio y las condiciones de uso determinarán si estamos ante un producto comercial o ante una demostración de ingeniería reservada a unos pocos compradores.
Conclusión: el futuro del automóvil no se mide solamente en segundos
El Tesla Roadster ha vuelto a situarse en el centro de la conversación tecnológica. La presentación del 15 de octubre de 2026 ha mostrado un deportivo eléctrico con propulsores de SpaceX, una aceleración anunciada inferior a un segundo y capacidades que parecen sacadas de la ciencia ficción.
Sin embargo, todavía quedan muchas preguntas por responder: el precio final, la homologación, las especificaciones definitivas y, sobre todo, cuándo comenzará realmente la producción.
La fecha anunciada es 2028. Después de casi nueve años de espera desde la presentación original, la prudencia es más que razonable.
Quizá el nuevo Roadster termine convirtiéndose en uno de los deportivos eléctricos más sorprendentes de su generación. Quizá algunas de las funciones más espectaculares se queden en demostraciones controladas. Lo que todavía no sabemos es cuánto de todo lo prometido llegará al coche que finalmente pueda comprar un cliente.
Y esa es, precisamente, la parte más interesante de esta historia: no solo estamos esperando un coche, sino comprobando hasta dónde puede llegar la distancia entre una promesa tecnológica y un producto real.
Porque presentar el futuro es espectacular. Fabricarlo, homologarlo y entregarlo a los clientes es la verdadera prueba.
Fuentes y documentación
- Reuters — Tesla presenta el nuevo Roadster con propulsores de SpaceX
- RTVE — Tesla presenta su nuevo Roadster, un coche de ciencia ficción
- TechCrunch — Tesla reveals SpaceX-powered Roadster
- Electrek — Reservas del Tesla Roadster
- Tesla España — Información oficial del Roadster
- Carwow España — Versiones y características del Roadster
Nota editorial: las prestaciones, las fechas y las condiciones comerciales descritas proceden de la información publicada tras la presentación y de las comunicaciones de Tesla. Las especificaciones finales, los precios de venta y la disponibilidad en España deben confirmarse cuando el fabricante publique la documentación definitiva.