
Hubo una época en la que los fabricantes de móviles parecían competir por ver quién podía inventar el teléfono más raro.
Hoy resulta bastante difícil distinguir un móvil de otro. Cambian las cámaras, el procesador, el tamaño de la pantalla o el diseño de los bordes, pero en esencia casi todos siguen la misma fórmula: una gran pantalla táctil ocupa prácticamente todo el frontal y detrás encontramos varias cámaras que sobresalen como si el teléfono necesitara llevar su propia pequeña protuberancia.
Pero hubo un momento en el que nadie tenía muy claro cómo debía ser un teléfono móvil. Los fabricantes todavía estaban experimentando con las posibilidades que ofrecía aquella nueva tecnología y, sobre todo, intentando averiguar qué demonios quería hacer la gente con un aparato que hasta entonces servía principalmente para llamar y mandar mensajes.
Aquello produjo una época maravillosa en la que los teléfonos podían tener teclados que parecían sacados de una consola, formas completamente asimétricas, mecanismos giratorios, cámaras, reproductores de música e incluso pretensiones de convertirse en una consola portátil. Algunas de aquellas ideas funcionaron y otras fueron auténticos experimentos de ingeniería que hoy nos hacen sonreír.
Así que vamos a viajar a principios de los 2000 para recuperar cinco de los móviles más extravagantes que llegaron a venderse de verdad. No son necesariamente los mejores ni los más importantes de la historia de la telefonía. Son simplemente cinco teléfonos que, cuando aparecieron, consiguieron algo que hoy resulta cada vez más difícil: hacer que alguien mirase un móvil y dijera “¿pero eso qué es?”



5. Nokia 5510: el móvil que se puso de lado
En 2001 Nokia estaba viviendo uno de sus mejores momentos. La compañía dominaba el mercado de la telefonía móvil y tenía suficiente margen para experimentar con ideas que, en otras circunstancias, probablemente habrían acabado directamente en la papelera de algún departamento de diseño.
Una de ellas fue el Nokia 5510, presentado en octubre de 2001 como un teléfono pensado para el entretenimiento. La compañía tenía claro que el móvil iba a convertirse en algo más que un aparato para realizar llamadas, y decidió adelantarse a esa transformación incorporando funciones que hoy nos parecen completamente normales, pero que en aquel momento resultaban bastante llamativas. Nokia presenta el Nokia 5510
El problema era que Nokia decidió plasmar aquella idea de una manera bastante peculiar. En lugar del típico teclado numérico que llevaban prácticamente todos los teléfonos de la época, el 5510 tenía un teclado QWERTY completo dividido a ambos lados de la pantalla. El resultado era un móvil alargado y horizontal que, visto hoy, parece una especie de mezcla entre teléfono, consola portátil y mando a distancia.
Pero había una razón para semejante diseño. El 5510 incorporaba un reproductor de música capaz de reproducir archivos MP3 y contaba con 64 MB de memoria, además de radio FM. Nokia hablaba de una capacidad de almacenamiento de aproximadamente dos horas de música, algo bastante llamativo en 2001, cuando llevar tu colección musical en el bolsillo todavía no era precisamente lo habitual. Presentación oficial del Nokia 5510
El teléfono pesaba 155 gramos y medía 134 × 58 × 28 milímetros, unas dimensiones considerables si las comparamos con muchos de los móviles pequeños que empezaban a popularizarse en aquellos años. Datos técnicos del Nokia 5510
Tampoco era un producto especialmente barato. En algunos mercados europeos se situó alrededor de los 400 euros sin contrato, una cantidad importante para un teléfono que, además de llamar y enviar SMS, quería convencerte de que también podía convertirse en tu reproductor de música. Wired — Nokia 5510
Visto desde hoy, la propuesta resulta curiosamente adelantada. El móvil empezaba a convertirse en un dispositivo multimedia, pero Nokia todavía estaba buscando cómo hacerlo. El 5510 fue una de esas primeras aproximaciones y, aunque su diseño no acabó convirtiéndose en el estándar que todos conocemos, sí anticipó una tendencia que terminaría transformando por completo los teléfonos móviles.
¿Cuántos Nokia 5510 se vendieron?
Aquí conviene separar los datos comprobables de las cifras que circulan por Internet. Nokia no publicó una cifra oficial de ventas acumuladas del 5510 que permita saber cuántas unidades se vendieron en todo el mundo, así que no tiene sentido atribuirle una cifra concreta como si fuese un dato oficial.
Lo que sí sabemos es que el 5510 pertenece a aquella primera generación de teléfonos que intentaron convertir el móvil en un aparato de entretenimiento. Y Nokia todavía tenía unas cuantas ideas más en la recámara.



4. Nokia 7600: cuando Nokia decidió que un móvil podía tener forma de hoja
Dos años después, Nokia ya había demostrado que no tenía demasiado miedo a experimentar con el diseño, pero con el Nokia 7600 decidió ir todavía un poco más lejos.
El teléfono fue presentado el 25 de septiembre de 2003 en Londres, durante la exposición 100% Design, y era uno de los primeros modelos 3G de la compañía. Nokia quería combinar las nuevas posibilidades de la telefonía móvil con un diseño que se diferenciara claramente de todo lo que había en las tiendas. Presentación oficial del Nokia 7600
Y vaya si lo consiguió.
El 7600 tenía una forma asimétrica que recordaba a una hoja, con la pantalla en el centro y el teclado distribuido alrededor. Era uno de esos teléfonos que podían conseguir que alguien que no tuviera ningún interés en la tecnología preguntase qué era aquello. Cuando se presentó en España, El País llegó a describirlo precisamente como un teléfono con forma de hoja de árbol y señalaba que algunas de sus teclas podían resultar difíciles de alcanzar con una sola mano. El País — Nokia 7600
Y, sin embargo, técnicamente era un teléfono bastante avanzado para su momento. Tenía pantalla de 65.000 colores, cámara, grabación de vídeo, reproducción de música, Bluetooth, infrarrojos, USB, correo electrónico, MMS y conectividad 3G. Con un peso de 123 gramos, Nokia presumía además de que era uno de los terminales GSM/WCDMA más pequeños y ligeros de su categoría. Presentación oficial del Nokia 7600
Pero probablemente lo más interesante del 7600 no estaba dentro, sino en la manera en la que Nokia intentó venderlo. La compañía estaba empezando a entender que un teléfono también podía convertirse en un objeto de moda. Llegó incluso a preparar una edición limitada de 1.000 unidades, presentada en paquetes especiales y distribuida en tiendas de diseño y moda de ciudades como Londres, Estocolmo, París, Milán, Berlín y Barcelona. El País — la colección de diseño de Nokia
El precio estaba en consonancia con aquella estrategia. En su lanzamiento se hablaba de unos 450 euros antes de impuestos y subvenciones, una cantidad considerable para un teléfono que, por muy avanzado que fuese, tenía una forma que probablemente obligaba a explicar cómo se utilizaba. Silicon — lanzamiento del Nokia 7600
¿Y las ventas?
Tampoco existe una cifra pública fiable que permita establecer cuántos Nokia 7600 se vendieron en todo el mundo. La documentación financiera de Nokia permite conocer la evolución general de la compañía y su apuesta por la telefonía 3G, pero no ofrece un desglose de ventas específico para este modelo. Resultados financieros de Nokia de 2003
Y quizá eso sea precisamente lo interesante del 7600. No necesitaba convertirse en el móvil más vendido del mundo para demostrar lo que Nokia estaba intentando hacer: explorar hasta dónde podía llegar el diseño de un teléfono.
Aunque todavía quedaba una idea bastante más ambiciosa por probar.
Convertirlo en una consola.



3. Nokia N-Gage: el móvil que quería ser una consola
En 2003 Nokia tenía un problema bastante evidente. Las consolas portátiles estaban triunfando y la compañía tenía millones de teléfonos en los bolsillos de los consumidores. Si conseguía juntar ambas cosas, sobre el papel tenía que salir algo enorme.
La idea era sencilla: crear un teléfono que también fuese una consola portátil.
La realidad fue bastante más complicada.
La Nokia N-Gage llegó al mercado el 7 de octubre de 2003 y la compañía la presentó como una nueva plataforma de entretenimiento que combinaba telefonía móvil y videojuegos. Nokia llegó a plantearse vender entre 6 y 9 millones de unidades antes de finales de 2004, una previsión bastante ambiciosa. Wired — lanzamiento de Nokia N-Gage
Sobre el papel, la máquina tenía argumentos. Incorporaba controles físicos pensados para jugar, juegos intercambiables, Bluetooth, GPRS y el sistema operativo Symbian, además de las funciones propias de un teléfono móvil.
El problema era que algunas decisiones de diseño parecían tomadas bajo la premisa de que, si algo podía hacerse de una manera complicada, quizá también podía hacerse de una manera todavía más complicada.
Para hablar por teléfono había que colocar la consola de una forma bastante peculiar junto a la cara. Aquello terminó generando uno de los grandes momentos de la historia de la telefonía móvil: el famoso “sidetalking”, una forma de utilizar el teléfono que hizo que la N-Gage fuese reconocible incluso entre personas que jamás habían jugado con ella.
Cambiar los juegos tampoco era precisamente una experiencia diseñada para la comodidad. Para acceder a la tarjeta de juego había que retirar la batería del teléfono, así que pasar de un juego a otro implicaba básicamente desmontar parcialmente la consola.
A pesar de todo, Nokia apostó fuerte por el producto. Durante las primeras semanas anunció 400.000 unidades distribuidas a tiendas y minoristas, aunque la cifra generó debate entre los analistas porque se trataba de unidades distribuidas y no necesariamente vendidas a consumidores. El País — primeras cifras de N-Gage
A finales de 2003 Nokia hablaba de más de 600.000 unidades vendidas, y para finales de 2004 las ventas acumuladas de la plataforma N-Gage habían alcanzado aproximadamente 1,3 millones de dispositivos, contando tanto el modelo original como la posterior N-Gage QD. Informe anual de Nokia / SEC
La cifra estaba muy lejos de los 6-9 millones que Nokia había previsto inicialmente.
Pero, con el paso del tiempo, la N-Gage resulta bastante más interesante de lo que parece. La idea de llevar una consola dentro del teléfono no era una locura; de hecho, terminó convirtiéndose en algo completamente normal. El problema es que Nokia intentó resolverlo cuando todavía faltaban muchos años para que los smartphones, las pantallas táctiles y las tiendas digitales hicieran que aquella combinación resultase realmente natural.
La N-Gage se adelantó a su tiempo, aunque probablemente necesitaba que el tiempo se adelantase un poco a ella.



2. Sony Ericsson W550i: el teléfono que giraba para convertirse en otra cosa
Para 2005 la situación había cambiado bastante. Los móviles ya no competían únicamente por ser pequeños y ligeros. La cámara empezaba a convertirse en una característica importante, escuchar música en el teléfono era cada vez más habitual y los fabricantes buscaban nuevas maneras de conseguir que su modelo destacase en una tienda llena de teléfonos.
Sony Ericsson decidió que una buena forma de hacerlo era permitir que el teléfono girase.
El Sony Ericsson W550i fue presentado en agosto de 2005 y estaba previsto para llegar al mercado europeo durante el cuarto trimestre de ese año. Formaba parte de la nueva familia Walkman, con la que Sony Ericsson quería trasladar al teléfono la enorme popularidad de su marca de reproductores musicales. Presentación del Sony Ericsson W550i
El mecanismo era bastante curioso. La pantalla podía girar sobre el cuerpo del teléfono y, al hacerlo, dejaba al descubierto el teclado. El movimiento hacía que el teléfono pareciese transformarse delante de ti, algo que en aquella época tenía bastante más sentido del que podría parecer hoy. Los fabricantes todavía utilizaban mecanismos físicos como una manera de convertir el propio uso del teléfono en una experiencia.
Además del diseño, el W550i estaba claramente orientado a la música. Incorporaba una cámara de 1,3 megapíxeles, flash, zoom digital 4×, Bluetooth, radio FM y 256 MB de memoria interna, además de reproducción de música en formatos como MP3 y AAC. Características del Sony Ericsson W550i
La estrategia Walkman, de hecho, funcionó bastante bien para Sony Ericsson. Durante 2005 la compañía vendió 35,3 millones de teléfonos, y aproximadamente 3 millones pertenecían a la familia Walkman. Esa cifra corresponde al conjunto de teléfonos Walkman y no al W550i en particular, algo importante porque no existe una cifra pública que permita atribuir esas ventas exclusivamente a este modelo. Informe anual de Sony Ericsson de 2005
El W550i representa muy bien aquel momento de transición. El teléfono empezaba a convertirse en el aparato que quería sustituir a todos los demás que llevábamos encima. Primero fue la cámara, después la música, más tarde los videojuegos y, poco a poco, prácticamente todo lo demás.
Pero todavía quedaba un teléfono capaz de llevar la extravagancia hasta un nivel bastante más difícil de justificar.



1. Nokia 7280: el móvil que parecía un pintalabios
Si hay un teléfono que resume aquella época de experimentación, probablemente sea el Nokia 7280.
Presentado en 2004 como parte de la Fashion Collection de Nokia, junto al 7260 y el 7270, el 7280 no intentaba parecer futurista en el sentido tradicional. No quería parecer una nave espacial ni una consola. Quería parecer un objeto de diseño.
Y lo consiguió de una manera bastante peculiar.
Porque Nokia había decidido que un teléfono móvil podía funcionar perfectamente sin el tradicional teclado numérico.
En su lugar estaba el Navi Spinner, una pequeña rueda con la que podías desplazarte por los menús y seleccionar opciones. La idea era que el teléfono fuese más parecido a un accesorio de moda que a un dispositivo tecnológico convencional. Documentación de Nokia sobre la Fashion Collection
El resultado era un teléfono alargado, con una combinación de colores muy llamativa y una pequeña tapa deslizante. La pantalla, de 208 × 104 píxeles, podía incluso funcionar como espejo cuando estaba apagada, mientras que el teléfono incorporaba una cámara VGA, Bluetooth y conectividad GPRS.
El diseño era tan peculiar que acabó recibiendo un apodo bastante apropiado: el móvil pintalabios.
Y Nokia no estaba vendiéndolo precisamente como un teléfono económico. Su precio superaba los 600 dólares en Estados Unidos, según Fortune, que lo incluyó entre los productos más llamativos de la compañía. Fortune — Nokia 7280
El teléfono llegó incluso a aparecer en videoclips de artistas como Jennifer Lopez y Pussycat Dolls, algo que encajaba perfectamente con la estrategia de Nokia: aquello no era solamente un teléfono, era un complemento.
De hecho, el 7280 llegó a recibir reconocimientos relacionados con su diseño y Fortune lo incluyó entre los mejores productos de 2004.
¿Cuántos Nokia 7280 se vendieron?
Aquí volvemos a encontrarnos con una situación bastante habitual en aquella época: Nokia publicaba cifras globales de ventas, pero no ofrecía necesariamente un desglose por cada modelo.
Sabemos que la compañía vendió 207,7 millones de teléfonos móviles durante 2004, alcanzando aproximadamente un 32 % del mercado mundial, pero no existe una cifra oficial pública que permita saber cuántos de esos teléfonos fueron exactamente Nokia 7280. Informe anual de Nokia de 2004
Y quizá sea lo apropiado para un teléfono como este. El 7280 no necesitaba convertirse en el Nokia más vendido de la historia. Su función era demostrar que un teléfono podía ser también una pieza de diseño y que Nokia estaba dispuesta a experimentar con cosas que probablemente ningún estudio de mercado se habría atrevido a proponer.
Y entonces llegó el futuro
Lo curioso de todos estos teléfonos es que, mientras los fabricantes se empeñaban en buscar nuevas formas de diferenciarse, el futuro de la telefonía móvil estaba tomando una dirección completamente distinta. Durante unos años parecía que cualquier cosa tenía cabida en un teléfono y que todavía quedaba por descubrir cuál sería la fórmula definitiva. Después llegaron los smartphones y las pantallas táctiles empezaron a ocupar prácticamente todo el frontal, haciendo que los teclados, las tapas y aquellos mecanismos que habían servido para diferenciar un modelo de otro fueran desapareciendo poco a poco.
La industria terminó encontrando una solución mucho más sencilla. Una pantalla grande delante, una cámara detrás y muy pocas cosas más. Era una fórmula tremendamente funcional y, probablemente, inevitable si lo que se buscaba era meter cada vez más tecnología en un dispositivo cada vez más potente. El problema es que, a medida que aquella fórmula se convirtió en estándar, los teléfonos también fueron perdiendo parte de la personalidad que tenían aquellos modelos de principios de siglo.
Por eso resulta tan divertido volver ahora a ellos. Puedes mirar un Nokia 5510, un 7600, una N-Gage, un Sony Ericsson W550i o un Nokia 7280 y reconocer inmediatamente una época en la que los fabricantes todavía se permitían experimentar sin saber muy bien dónde acabaría todo aquello. Algunos diseños funcionaron, otros fueron auténticos callejones sin salida y otros simplemente demostraron que una buena idea sobre el papel puede ser bastante menos buena cuando tienes que utilizarla todos los días, pero todos forman parte de una época en la que todavía parecía que quedaban muchas cosas por inventar.
Hoy tenemos teléfonos infinitamente más potentes que cualquiera de estos cinco, pero también es difícil imaginar que un fabricante pueda presentar un nuevo modelo y provocar la misma reacción que provocaba aquel Nokia 7280 en 2004. Porque quizá el verdadero lujo de aquella época no era tener el teléfono más avanzado, sino tener uno que hiciera que alguien lo mirase y preguntara qué demonios llevabas en la mano.
Y eso, visto desde 2026, tiene bastante mérito.