Cuando vemos un programa de televisión, normalmente prestamos atención a lo que ocurre delante de la cámara. El presentador, los invitados, el decorado, las imágenes…
Pero detrás de todo eso hay decenas de profesionales, equipos y procesos que hacen posible que una emisión llegue hasta nuestras pantallas.
En el segundo capítulo de nuestra visita al Museo de RTVE, continuamos recorriendo este espacio de la mano de Nicolás Albéndiz para descubrir precisamente esa parte menos visible de la televisión: todo lo que no vemos.
Una televisión hecha por muchos profesionales
Después de recorrer algunas de las piezas históricas del museo en el primer capítulo, en esta segunda parte nos adentramos en otra zona dedicada a los diferentes oficios que forman parte de una producción audiovisual.
Una de las primeras paradas es el control de realización.
Aquí podemos comprobar cómo una producción grabada incorpora todavía más profesionales que una emisión en directo. Además del equipo de realización, entran en juego figuras como el editor o montador de vídeo y el responsable de la sonorización.
Nicolás conoce muy bien esta parte del trabajo. Durante 18 años fue realizador de Saber y ganar, uno de los programas más reconocibles de la televisión española.
Y precisamente la evolución de las herramientas de trabajo es uno de los temas que recorre todo este capítulo.
De la edición lineal a los ordenadores
Uno de los equipos que encontramos en el museo corresponde aproximadamente a 2003 y muestra cómo se realizaba entonces la edición de vídeo.
Era un sistema de edición lineal que integraba diferentes equipos: vídeo, mezclador, audio, efectos y titulación.
Poco después, la edición no lineal basada en ordenadores cambió por completo la forma de trabajar.
Lo interesante, como explica Nicolás, es que la tecnología no hizo desaparecer el oficio, sino que cambió las herramientas utilizadas por los profesionales.
Y eso es algo que se repite continuamente a lo largo del museo: la tecnología evoluciona, los equipos se hacen más pequeños y versátiles y los costes disminuyen, pero detrás sigue siendo necesaria la persona que sabe utilizar esas herramientas.
El sonido: de las cintas de 2 pulgadas a Pro Tools
La siguiente parada está dedicada a la postproducción de audio.
Nicolás nos muestra un montaje realizado para el programa Oramusa, en el que actuó el grupo Franz Ferdinand. La música se grabó por pistas separadas y posteriormente se realizó la postproducción.
El sistema utilizado ya estaba basado en ordenador y trabajaba con Pro Tools.
Pero junto a esta tecnología encontramos auténticas piezas históricas: un multipistas digital Sony de 48 pistas y un mítico Studer de 24 pistas sobre cinta de 2 pulgadas.
Es una comparación perfecta entre dos épocas de la producción de audio: grandes máquinas, cintas y sistemas analógicos frente a ordenadores y almacenamiento digital.
Diseñar un decorado antes de que existiera el diseño digital
Otro de los oficios que descubrimos es el de escenógrafo o decorador.
Antes de que los ordenadores se convirtieran en una herramienta habitual, los decorados se diseñaban sobre grandes mesas de dibujo utilizando sistemas como el Paralex o el tecnígrafo.
Después llegó la informática y con ella herramientas como los primeros plotters.
En el museo se conserva precisamente uno de los primeros plotters que llegaron a Sant Cugat vinculados a un ordenador.
El proceso terminaba mucho después del diseño: los planos pasaban a los departamentos de carpintería, pintura y modelaje, que eran los encargados de convertir aquellos dibujos en decorados reales.
La famosa media de Sara Montiel
Y aquí aparece uno de los objetos más curiosos de todo el capítulo.
La media de Sara Montiel.
Sí, la famosa media que se colocaba delante del objetivo de la cámara para conseguir un ligero efecto de desenfoque y suavizar las imperfecciones de la imagen.
Pero la que conserva el museo no es simplemente una media cualquiera.
Según nos cuenta Nicolás, es la media original que Sara Montiel utilizó en un programa de Julia Otero de 1988.
Su marido y representante, Pepe Tous, había olvidado llevar la media que utilizaban habitualmente. Sara se marchó un momento al baño y decidió utilizar una de las medias que llevaba puesta.
Y aquella improvisación terminó formando parte de la historia que hoy conserva el museo.
Maquillaje, peluquería y estilismo
La televisión también necesita profesionales encargados de que las personas que aparecen delante de la cámara tengan el aspecto adecuado.
En el museo encontramos un espacio dedicado al maquillaje, peluquería y caracterización, además del estilismo.
Porque la iluminación de un plató puede producir brillos y efectos que en persona apenas apreciamos, pero que delante de una cámara pueden resultar muy evidentes.
Entre los objetos conservados también encontramos elementos relacionados con algunos programas conocidos.
Por ejemplo, la pajarita y las gafas que Jordi Hurtado utilizó en Si lo sé no vengo.
También se conserva un vestido que Miriam Díaz-Aroca llevó en una gala de fin de año de 1994, de la firma Vittorio & Lucchino y relacionado con la Pasarela Cibeles.
Los guiones también forman parte de la historia
En televisión, antes de encender una cámara hay que saber qué se quiere contar.
Por eso los guiones también tienen su espacio en el museo.
Nicolás nos muestra documentación original relacionada con producciones dramáticas de RTVE, incluyendo una adaptación de Salomé realizada en catalán.
Junto al guion encontramos también documentación relacionada con el desglose de la producción y con la promoción que se realizaba en la prensa.
Son documentos que permiten entender cómo se preparaba una producción televisiva antes de que todo este proceso acabara digitalizado.
Una televisión que costaba como un coche
Entre las piezas tecnológicas aparece también una Bang & Olufsen Beovision MX 5500.
En su época era un televisor de altísima gama y podía llegar a costar lo mismo que un automóvil.
Además, incorporaba algo especialmente interesante para los aficionados a la tecnología retro: un VHS integrado.
Hoy puede resultar un aparato curioso; en su momento representaba lo más avanzado del mercado doméstico.
Cómo era una redacción de televisión en los años 70
Otra de las recreaciones del museo nos lleva hasta una redacción de los años 70.
Una mesa de periodista, una máquina de escribir, un teléfono, un contestador, una lámpara, un cenicero…
Todo está colocado para recrear el ambiente de una redacción de aquella época.
Aquí descubrimos también la figura del ambientador o ambientadora, responsable de encontrar y colocar los elementos necesarios para que un espacio resulte coherente con la época y el contexto de una producción.
Una profesión que puede pasar desapercibida para el espectador, pero que resulta fundamental para construir la imagen de un programa.
Cuando las noticias llegaban por telex
Hoy recibimos una noticia en cuestión de segundos a través de internet.
Pero durante décadas las redacciones dependieron de sistemas como el telex para recibir información de las agencias internacionales.
El museo conserva una recreación de este sistema y también recuerda la evolución de las redacciones de RTVE, incluyendo el homenaje a Informe Semanal.
Y junto a los periodistas aparecen otras figuras imprescindibles, como los productores y los regidores.
El regidor, por ejemplo, es una figura fundamental dentro de un plató: controla que todo esté preparado, coordina determinadas necesidades y sirve de enlace con realización.
Los primeros rótulos de televisión
Hoy escribir un rótulo en televisión es algo que hacemos prácticamente de forma instantánea.
Pero en los primeros años de la televisión española los rótulos se pintaban a mano.
En el museo podemos ver los rollos de papel utilizados para crear aquellos textos, que después eran captados por una cámara.
Más adelante llegaron las letras adhesivas tipo Letraset y, posteriormente, los primeros sistemas informáticos de titulación.
Incluso podemos ver equipos que utilizaban disquetes de 5¼ pulgadas para almacenar los rótulos.
Es otro ejemplo perfecto de cómo un mismo oficio fue adaptándose a las nuevas tecnologías.
Televisión vía satélite y la Guerra del Golfo
Una de las piezas que más contexto histórico aporta al capítulo es un sistema de comunicación vía satélite.
Este equipo tuvo especial importancia durante la Guerra del Golfo de 1991, cuando las comunicaciones por satélite eran fundamentales para coordinar conexiones y enviar información desde la zona.
Nicolás nos explica cómo estos sistemas permitían mantener comunicaciones y coordinar las conexiones de televisión.
Es uno de esos momentos en los que una pieza que a simple vista parece simplemente otro aparato antiguo adquiere una dimensión histórica completamente diferente.
La historia detrás de un contestador automático
Y entonces llegamos a otra pieza aparentemente cotidiana: un contestador automático de Telefónica.
El aparato está relacionado con Línea 900, un programa de TVE en el que los espectadores podían dejar mensajes y plantear problemas que posteriormente podían convertirse en reportajes.
Entre las grabaciones conservadas se encuentra la voz de Ramón Sampedro, cuya historia acabaría siendo conocida por millones de personas y posteriormente llevada al cine en Mar adentro, dirigida por Alejandro Amenábar en 2004.
Un pequeño contestador que termina conectado con una de las historias más conocidas de la televisión y el cine español.
Los primeros pasos de la realidad virtual en TVE
El capítulo termina acercándonos mucho más a la tecnología que reconocemos actualmente.
El museo conserva un sistema de realidad virtual utilizado por TVE a principios de los años 2000.
El sistema utilizaba un croma verde, cámaras, ordenadores y un suelo equipado con sensores que permitían conocer la posición de la cámara.
Así, cuando la cámara se movía o hacía zoom, el escenario virtual podía reaccionar al movimiento.
Una evolución enorme respecto a los antiguos cromas estáticos y el antecedente de muchas de las tecnologías de realidad virtual y aumentada que hoy vemos en televisión.
Todo lo que no vemos
Este segundo capítulo demuestra que la historia de la televisión no está formada únicamente por cámaras y televisores.
Está hecha de realizadores, editores, técnicos de sonido, escenógrafos, carpinteros, maquilladores, estilistas, periodistas, productores, regidores, grafistas, profesionales de las telecomunicaciones y muchos otros oficios.
Y quizá lo más interesante es comprobar cómo muchos de esos profesionales siguen existiendo hoy, aunque las herramientas con las que trabajan hayan cambiado radicalmente.
Porque cuando vemos un programa de televisión, solo vemos el resultado final.
Detrás hay décadas de tecnología, profesiones y personas.
Todo lo que no ves.
🎬 Ya puedes ver el segundo capítulo
Esta segunda parte de nuestra visita al Museo de RTVE ya está disponible en Las Cosas Retro.
Si te interesa la tecnología retro, la historia de la televisión y descubrir cómo se hacía posible aquello que durante décadas vimos en nuestras pantallas, este capítulo es otro pequeño viaje por nuestra memoria audiovisual.
👉 Puedes ver el segundo capítulo en el canal de YouTube de Las Cosas Retro.